"Siempre ocurre algo, aunque sea desesperación"

lunes, 3 de mayo de 2010

Todos unidos triunfaremos (novela por entregas, homenaje a dickens 2.0)

El bar guardaba reminiscencias de los años 40, 50, 60, 70... banderas argentinas, escudos, y un pequeño museo del racing club de avellaneda; increíblemente no se registraba el idioma español en el bar... había japoneses, chinos, rusos y norteamericanos, mezclaban el inglés y sus idiomas. Un imitador de gardel tocaba mi buenos aires querido y si uno cerraba los ojos hasta podía imaginarse que era gardel, cuando los habrías te encontrabas con un oriental vestido a la usanza de los años treinta, y empolvado como en las películas mudas.
Volonté esperaba a Krupek sentado en una mesa para dos, cerca de la puerta principal del bar que daba a la avenida Santa Fe, estaba leyendo el diario en papel pero tenía sobre la mesa un dispositivo digital de lectura que ojeaba de a ratos.
Krupek era un polaco de 1,95 cm de altura, barba roja y modales de matón, aunque cuando se comportaba hasta podía ser simpático. Volonté comenzó a ojear su dispositivo de lectura cada vez más seguido hasta que dejó el diario en papel y comenzó a digitar en su aparato.
- No te tenía nervioso a vos, más bien te daba con el tipo de negocios que se pone irónico porque sabe que le está por entrar un montón de plata y se banca al cliente, je je.
Volonté no levantó los ojos de su dispositivo digital y no le contestó a Krupek, no era su estilo.
- Como estás Krupek, perdón por la impaciencia, mi vuelo sale pasado mañana y tengo que ver a 5 clientes más, tengo solamente 20 minutos, así que te escucho.- le dijo todo eso sin levantar la vista de su dispositivo.
- Bueno, tengo que darte esto. - y le entregó un diskette de 3,5"; sin mediar palabra, Krupek se retiró.
Volonté y Krupek se conocieron en la facultad, nunca habían hablado pero cursaron dos materias juntos, eran de estilos absolutamente opuestos, y a Volonté Krupek no le caía bien, era un oscuro comerciante de influencias que cambiaba de partido político como de remera, sin importar la ideología del partido, ahora era un operador de una de las múltiples ramas del peronismo.
Las referencias actuales que tenía de Krupek lo posicionaban como un tipo peligroso, aunque con relevancias en los asuntos que necesitaba la empresa para la que Volonté trabajaba.
Volonté pagó con dinero en efectivo el jugo natural de naranja que había tomado, y caminó hasta el hotel en donde estaba alojado, en la calle Fray Justo Santa María de Oro y Santa Fé. Era u hotel pequeño pero cómodo, ideal para hacer negocios sin tener que preocuparse por el tránsito de Buenos Aires.
En la recepción una amable asiática le informó que una joven mujer lo esperaba en el desayunador. A Volonté le llamó la atención que lo esperara alguien, fue una casualidad que estuviera en la argentina ya que el trabajo que tenía encargado lo tomó por sorpresa, no tenía planes de regresar a la Argentina y tampoco tenía demasiados amigos allí; cuando llegó al desayunador vió a una chica rubia y menuda que lo llamó.
- Usted es Volonté, no es asi?
- El mismo, y vos?
- Es un poco largo de explicar, pero necesito el diskette, puedo pagarte lo que quieras por él.

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