"Siempre ocurre algo, aunque sea desesperación"

viernes, 10 de septiembre de 2010

Morón Suburbia

Hace un tiempo estaba en la casa de un amigo hippie (el Dani) y se me dio por ir a comprar cervezas a un kiosco que estaba a una cuadra de su casa, en el sur de Morón, límite con La Matanza, por donde dobla el viento y se cruzan los atajos y algunas noches frías aparece el de rojo, te pide un pucho, y desaparece, así por que sí, y nadie pregunta adonde fue, no es necesario.
La cosa es que pido tres cervezas y en la espera comienzo una charla con un adolecente de overol, que estaba tomando una cerveza medio escondido entre las frondosas hojas que salían de la casa vecina al kiosco, cuando miro que había alguien escondido el pibe se percata (percatarse es algo religioso en el oeste, mirar para todos lados también); la charla comenzó con un pedido de disculpas: - Disculpe don, ya sé que está prohibido tomar alcohol en la calle, pero tenía ganas de estar solo un rato, hoy trabajé 12 horas.
Le dije que no se preocupara, que tomar cerveza y fumar cigarrillos en la calle era una antigua costumbre inglesa obrera que se implementó en Inglaterra en la época de la revolución industrial; los obreros no accedían a los clubes y estaban tan cansados que no llegaban a la taberna, el pibe se rió, y me dijo que la anécdota era muy interesante, me dijo que algunas veces le hubiera tgustado estar acompañado por muchachos de su misma edad, pero que era el único de 19 años en la fábrica, se me ocurrió preguntarle si sabía por qué no había más jóvenes obreros, y me contestó: - por qué está de moda el choreo, en el barrio o sos chorro o sos policía, cuando me ven que llego a casa cansado me bardean y me gritan gil trabajador, me discriminan y me dicen que soy un boludo, que laburando no voy a llegar a nada. Pero no les doy bola, todos los días balean a uno, no me arrepiento, ser obrero industrial es una mierda, pero morirte baleado a los 15 me parece que es peor.
Le dije que la única forma de generar un cambio era a través del trabajo, le hablé de la consciencia de clase y de Marx, pero fue en vano: a mi mucho no me interesa la política don, me interesa no pedirle guita a mis viejos, y poder tomarme unas vacaciones por año nada más, con todos los garcas que hay dando vueltas dudo que cambie algo, pero me gusta escuchar anécdotas de laburantes.
A todo esto pasó el patrullero, amagaron bajar, ya que justo que pasaron estaba visible la cerveza, pero siguieron de largo: ¿sabe por qué no me paran?; porque laburo y no me pueden sacar, coimear a un laburante no es negocio, negocio es el chorro, que trabaja, generalmente para ellos.
Lo saludé y me fui a la casa de amigo el hippie y me acompañaron las tres cervezas, y en esos metros que me separaban de su casa pensé que Marx había muerto hacía muchísimos años, y que el discurso romántico decimonónico marxista es excelente para chamuyarte una universitaria rica, pero la vida… la vida está en otro lado, la vida está en ser poco visible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario