"Siempre ocurre algo, aunque sea desesperación"

domingo, 21 de noviembre de 2010

Crónicas Conurbanas Post Apocalípticas (no es una ucronía orwelliana, es un feudo peronista)

Sacándole jugo al marketing de relatos de viajes pseudoperiodísticos (creo profundamente en el arte periodístico, sintetizando, no creo en la existencia del periodismo contemporáneo) se me ocurrió esta tarde resaquera en mi casa con diez pinos suburbana patagónica, seguir contando anécdotas compartidas de los viajes freaks que realizamos con mi amigo El Dani al corazón de la pobreza, el oeste profundo del conurbano bonaerense (la república de boenos aires, que no es buenos aires d.f, o como se llame que no viene al caso ahora).
Siendo las 8 de la mañana decidimos con el dani y un heavy colado en la cofradía de los humildes tomadores de vino toro salir del límite entre la matanza y morón y emular al capitán willard (favor de leer el corazón de las tinieblas, este intertexto, querido lector, solo es posible si te comprometes con la literatura!) y su grupo de comandos trastornados.
En la infancia, cuando jugábamos a la guerra en los terrenos baldíos de morón sur no peleábamos por ser el mono jefe; eran los perfectos 80 y como estaba de moda la democracia, votabamos y rotábamos la dirección del grupo diariamente, como en la antigua grecia, todos éramos presidentes del baldío por un día, y así demostrábamos nuestras cualidades conductoras; aunque siempre, en todo grupo, hay un líder (teoría que el peronismo con éxito político y africanización de la economía demostró ganadora) y ese líder no hacía más que dejarnos en ridículo; la cosa es que El Dani siempre era el líder de los viajes al Vietnam criollo, y por más que lo peleara, el tipo siempre defendía su lugar, excepto cuando caía borracho, momento en que yo tomaba la posta (consecuencias de un hígado de acero, nada más) .
El líder natural de nuestra cofradía organizó la estrategia del viaje; aritos y bijuta de alpaca más tres pesos (aunque no lo creas, estimado lector, El Dani, siempre, tiene plata) para los puchos; a las 0900 horas ante meridianas decidimos emprender la caminata hasta morón centro saboreando una rica manaos limón fiada de mala gana por ramona la paraguaya (que nos ama, porque en el fondo somos niños lindos y revoltosos de cuarenta años); la idea principal del viaje era realizar una excursión a la laguna de lobos http://bit.ly/9hXPhX, la última parada de la línea de tren del infierno, el sarmiento (un homenaje desdentado a nuestro prócer educativo); los lectores que no son argentinos se preguntarán como hicimos un viaje de treinta kilómetros en 2 horas y media con tres pesos sin recurrir al autostop y la bici; sepan que colarse en el tren y en colectivo es una estrategia de supervivencia que todos los nacidos en las tierras del gran general sosa aprendemos en nuestra tierna infancia... un rito iniciático, un bar mitzvá sin torta de chocolate ni varieté.
Ya colados en el sarmiento y sin rastros del chancho llegamos a moreno, terra mítica en donde aprendí a correr como forest esquivando piedrazos en la adolescencia.
Luego de media hora de espera y previa amistad con una hermosa saxofonista de 20 años que escuchaba herbie hancock en su ipod comprado en Inglaterra (si García Márquez hubiera nacido en morón cien años de soledad sería solo menos caluroso, el realismo mágico es latinoamericano...
(Continuará)
P.d.: Gracias al Eze Apesteguia por la onda que tiró!

1 comentario:

  1. Muy lindo post querido... vaya aventura. Si hay algo por lo que el conurbano debe agradecerme es la Manaos!

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