"Siempre ocurre algo, aunque sea desesperación"

lunes, 27 de junio de 2011

De Ángeles y Conurbanos (continuación)

Con Karina íbamos todos los viernes a la noche a comer Pizza y Sopa Paraguaya a lo de La María; Karina prefería (obviamente) Fígaro en Colombres 550 (Lomas de Zamora), pero yo insistía con los viernes de comida exótica Latinoamericana.
Después de la comilona pedíamos al remisero de confianza (orgulloso dueño de un Peugeot 1973 cuidado como el Príncipe Harry, pero sin ninguna festichola) de la familia de Karina que nos lleve desde Ing. Budge hasta Suipacha al 600, para enganchar algún estreno en los Cines del Microcentro Porteño.
Creo que esa noche vimos Los Guantes Mágicos, y nos pareció graciosa, principalmente la escena de Vicentico y los Renault 12.
Antes del Hotel siempre nos tomábamos unos tragos en alguna confitería de gatos para reírnos un poco, un ritual descontractural, un guiño a la noche.
Terminada la película fuimos por Lavalle camino al bar y un chiquito con unas flores en la mano se acercó y le dijo:
- Son para usted Seño! La quiero mucho – y el chiquito se fue corriendo a juntar botellas de plástico con sus padres.
- Quien era ese chiquito Kari?
- Un alumno, es terrible, malisímo, durísimo con lo compañeros pero me ama…
- Cuantos alumnos cartoneritos tenés?
- Fijate, ahí viene otro…
- Hola Seño, no le diga nada a la tía que me vió por acá! – el pibe tendría unos catorce años.
- Este de recién va a primer grado?
- Si me cuesta un montón que venga a la escuela, la jueza lo mandó obligatoriamente, pero lo puede... ehhh... como decírtelo.... es chorro… pobrecito, huérfano y lo cuida una tía con el padre preso…
(continuará)

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