"Siempre ocurre algo, aunque sea desesperación"

miércoles, 8 de junio de 2011

Un Ranger en el Conurbano Bonaerense

Un Ranger en el conurbano bonaerense

Después de largas disertaciones sobre el cambio social en una época poco humana (una charla perfecta para compartir un vinito semi barato con los amigos neo-hippies) , salí de la casa de mi amigo el Dani a esperar el remís un viernes a las 3 AM, camino a Capital Federal.
Como corresponde, no había transportes públicos o mejor, tomar el 55 solo a las 3 AM de un viernes sobre la Av. Don Bosco (límite entre La Matanza y Morón) es una misión para un personaje de Hollywood, no para un argentino con $ 150 en el bolsillo (esa suma en el conurbano puede dar lugar a: ………………………..) .
Agosto en el sur de Morón a las 3 de la mañana sin un abrigo que resista la Antártida es una Terra Mítica, una travesía que ni Roald Amundsen imaginó en su adolescencia, las viejas dicen que es por la humedad: como no soy meteorólogo, ni físico y siempre fui muy duro para las ciencias duras, no puedo afirmar el porqué de ese frío aterrador, solo puedo decir que apagué el pucho y recé, si, recé, pidiendo a ese dios en el cual desconfío un manto de piedad posmoderna... un Corsa Industria Nacional con la calefacción funcionado... y pedí, y el Corsa... religiosamente, apareció.
- Suba amigo, está frío.
Noté en el remisero una cordialidad que no es “nuestra” que no es argentina, una cordialidad que tenemos en stand by, (eso poco importa en este relato, pero releo a Kierkegaard a veces, el cristianismo pegó como una droga muy fuerte, como el opio, pero ¿que rico sería no? Hicieron una guerra por él… ).
- Muy buenas y frías noches Don!, hasta donde va señor?
- No me digas señor, señor se le dice a la gente adulta y yo soy un desempleado interesado en el arte.
- Son graciosos ustedes los argentinos, siempre me hacen reír, y la noche se hace más amena…
- De donde sos flaco? – ya sabía de donde era.
- de Bolivia amigo, desde que llegué aquí, volví solo una vez a mi tierra, a visitar la tumba de un familar, je je y estuve solo un día!.
- Se puede saber porque estuviste un solo día?- le pregunté, como para entretener esas charlas que solemos llevar los argentinos con los choferes (conducen siempre a: está todo como el culo).
- ¿Para qué estar más? No tengo ya con quien hablar allí, mi familia emigró a Santa Cruz, y no me quieren mucho, je je .Nací un pueblito muy pobre pobre, ni vale la pena que se lo nombre, porque casi ni es un pueblo, es un paraje, soy un indio, un indio educado, je je.
- Conozco Bolivia, decíme el lugar dale.
- Tu estudias en la universidad?
- Si, estudio comunicación.
- ¿Así que quieres ser comunicador? bueno, te voy a contar una historia que algún día querrás contar, un buen comunicador tiene que tener muchas historias, amigo, y yo tengo una gran historia, je je.
En ese momento le presté atención al boliviano: un buen comunicador debe tener buenas historias para contar…
(continuará)

No hay comentarios:

Publicar un comentario